Adiós quedaron los enganches a los rieles mediante los odiosos ganchos de metal que incluso oxidaban y manchaban la tela de la cortina. Quedaban muy bien colgadas, no hay que negarlo, pero cuando llegaba la hora de descolgarlas para lavar, marcar con boli en tira el lugar donde estaba colocado exactamente ese gancho para que luego quedara exactamente igual, planchar la cortina y luego uno por uno, volver a poner cada gancho en su lugar marcado para después subirte a la silla y colocar cada uno en colgador de riel, era un trabajo que conllevaba a una tarde e incluso un día entero. Aparte de esto, el tener que limpiar el riel por los múltiples huecos donde se incrustaba la suciedad…
Pero esto, afortunadamente, se acabó definitivamente. Para una mayor comodidad a la hora de colocar o quitar una cortina, numerosas marcas y firmas de casa apuestan por las trabillas u ojales, lo que simplemente tienes que insertar uno u otro en la barra y después ajustar el embellecedor.
El resultado es igual de hermoso, ya que la cortina tiene una suave caída y quedan unas ondas definidas y alineadas de arriba a abajo.
Por fortuna también, hay numerosos diseños de cortinas para todos los gustos y estilos, desde el liso visillo blanco, los colores más divertidos y los estampados más originales. Muchas de estas cortinas vienen a conjunto con una funda nórdica, colcha bouti o sábanas, por lo que la decoración final queda espectacular y muy temática.
Escoge la cortina que prefieras (ojales o trabillas), pero escoge comodidad, la decoración más exquisita no está aliada al sacrificio o trabajo.
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